Igor Kucinic es un siluetista nacido en Croacia y afincado en Barcelona. Desde 1996 recorta retratos de perfil a mano, con tijeras y papel negro. Trabajó quince años en zonas turísticas de España y Europa, y desde 2010 se dedica solo a eventos. Lleva cerca de mil eventos y alrededor de medio millón de siluetas. Trabaja en toda Europa y Oriente Medio, y ha tenido encargos puntuales en Estados Unidos, Singapur y Malasia. Atiende en español, inglés, italiano y croata, y también se comunica en francés.
Del diseño gráfico a las tijeras
Igor Kucinic, siluetista
Nací en Croacia, entonces Yugoslavia. A finales de los años ochenta me fui a Londres a estudiar diseño gráfico. Mi formación no viene de las bellas artes, sino del diseño. Y del diseño me quedó para siempre una idea: decir mucho con poco. Un par de trazos bien puestos pueden contar más que una imagen llena de detalles.
La vida me llevó después a España. Conocía los papiers découpés de Matisse, ese dibujar con tijeras, pero fue al ver a algunos artistas recortando siluetas en la calle cuando algo encajó. Era el minimalismo que siempre me había atraído, llevado al extremo: una forma negra sobre blanco, y aun así reconoces a la persona. Me gustaba también la manera de presentarlo, cara a cara, en contacto directo con quien tienes delante.
Quince años en la calle
Empecé en 1996, en zonas turísticas de España y de Europa con mucha afluencia de gente: lo que se conoce coloquialmente como «la calle». Durante quince años recorté miles y miles de perfiles de desconocidos. Ahí aprendí el oficio de verdad: a mirar rápido, a decidir sin dudar y a que el parecido salga a la primera, sin dibujo previo ni segunda oportunidad. Poco a poco empezaron a llegar propuestas para eventos, y en 2010 di el salto: desde entonces trabajo solo en eventos.
El parecido está en la forma
Con los años he llegado a una convicción: el parecido no está en la línea, está en la forma. La nariz y la barbilla importan, sobre todo cuando son muy características. Pero en mi experiencia, en la mayoría de las personas, diría que siete de cada diez, lo que hace que te reconozcas es la forma completa de la cabeza. Por eso trabajo los dos lados del perfil: la parte de atrás de la cabeza es la que cierra la forma y la hace reconocible.
El blanco como marco
Algunas cosas se descubren por casualidad. Durante años mis tarjetas llevaban un marco impreso alrededor: negro, con florituras, rústico… Un día se me estropeó la impresora y tuve que trabajar sin él. Solo quedaron el logo y la firma al pie, y todo el blanco alrededor de la silueta. Ese día entendí algo que como diseñador debería haber sabido: el espacio vacío también es forma. El blanco que rodea el perfil es su negativo, la silueta vista del revés, y la sostiene como un marco vivo. Ningún marco impreso podía competir con eso. Desde entonces dejo que el papel haga de marco.
Un corte, dos siluetas
Recorto el papel doblado, así que cada corte me da dos siluetas idénticas. Una la monto negra sobre blanco; la otra, en el reverso de la tarjeta, blanca sobre negro: el mismo perfil y su negativo. Cada invitado se lleva las dos y decide qué lado quiere mirar.
Cómo trabajo hoy
Trabajo de pie, moviéndome entre los invitados, sin escenario ni montaje técnico. Cada retrato me lleva menos de dos minutos: una media de 35 siluetas por hora, alrededor de cien en un evento de tres horas. A mi alrededor suele formarse un pequeño corro de gente que mira cómo aparece el perfil. Cada invitado se lleva su silueta en una tarjeta con el logo del evento o de la marca.
He trabajado para Apple, JP Morgan, BNP Paribas, FC Barcelona, Dior, Chanel, Loewe, Emirates y Qatar Airways, entre otros, en galas, lanzamientos, ferias, cenas de empresa y bodas. Puedes ver algunos de esos eventos en el portfolio o conocer cómo trabajo en eventos de empresa, ferias y bodas.