60 retratos de silueta en 90 minutos. Sin electricidad, sin ruido, sin montaje. La animación que transforma cualquier cóctel — corporativo o nupcial — en una experiencia que tus invitados recordarán para siempre.
El cóctel de un evento corporativo es el momento donde se hacen los contactos, se cierran las conversaciones y se forja la impresión que los invitados se llevarán a casa. Es también el momento donde la mayoría de las animaciones fallan — demasiado ruidosas, demasiado invasivas, o simplemente ignoradas.
Igor se integra de forma natural en el flujo del cóctel. Se sienta en un punto estratégico y los invitados le descubren por curiosidad. En menos de 2 minutos, cada persona tiene su retrato de perfil recortado a mano con tijeras — un momento de asombro genuino que genera conversación inmediata entre los asistentes.
Para eventos corporativos, los retratos pueden llevar el branding de la empresa: logo, colores corporativos, mensaje personalizado. Cada invitado se lleva un recuerdo con tu marca que conservará durante años — un impacto de branding imposible de conseguir con un photocall o un gadget promocional.
La velocidad es lo que hace viable un artista en directo durante un cóctel. Un caricaturista necesita 5-8 minutos por retrato. Un pintor en vivo crea una sola obra durante todo el evento. Igor crea un retrato completo, detallado y reconocible en menos de 2 minutos.
Esto significa que en un cóctel típico de 90 minutos, Igor puede crear 60 retratos — suficiente para que la gran mayoría de los invitados tengan el suyo. Es esta combinación de velocidad, calidad artística y cero necesidad de equipamiento lo que le convierte en el artista en directo más solicitado de Europa para cócteles corporativos y nupciales.
Igor se adapta completamente al formato de tu evento. Puedes contratarle exclusivamente para el cóctel — 60-90 minutos de animación concentrada donde cada invitado recibe su retrato antes de sentarse a cenar.
O puedes extender la actuación durante la cena: Igor se mueve de mesa en mesa, recortando retratos mientras los invitados disfrutan del menú. Esta opción es ideal para eventos grandes donde quieres asegurar que absolutamente todos los invitados reciban su silueta antes de que termine la noche.
La transición entre cóctel y cena es completamente fluida — Igor no necesita desmontar nada ni hacer pausas. Solo una silla, tijeras y papel.
Entre la ceremonia y el banquete, los novios están con el fotógrafo y los invitados esperan. Es el momento donde más falta hace entretenimiento — y donde un artista en directo marca la mayor diferencia.
Igor mantiene a los invitados fascinados mientras los novios hacen sus fotos. Los invitados que no se conocen se reúnen alrededor del artista, conversan sobre los retratos, se ríen del parecido. Es el rompehielos perfecto que transforma la espera en el momento más recordado de la celebración.
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